|
|
|
|
|

|
| 14.10.2008 |
| NW36 - Curso de Navegación |
| ¡Ya lo sabes todo! |
|
Durante los últimos meses te lo hemos contado todo: trucos de navegación, orientación con el road-book, cómo funcionan los GPS, cuál es el mejor para tu moto, cómo encontrar el camino correcto navegando por España…
Se acerca el Dakar por una parte, y por otra llega la época de lluvias, así que es el momento de ponerlo en práctica. ¿Te atreves a cruzar España de lado a lado? Lo único que no hemos incluido en este cursillo es algo muy necesario si vas a hacerlo: un manual de leyes y “recontraleyes” locales para saber por dónde se puede ir en moto y por donde no… Aunque en este punto, la experiencia nos demuestra que con sentido común se puede montar en moto, sobre todo en este tipo de viajes donde se cruzan territorios con baja densidad de población y se transita por caminos anchos y alejados de los focos conflictivos.
Ha llegado la hora de empezar. Te recomendamos que te compres unos buenos mapas 1:50.000, que planees la ruta en tu ordenador, que programes el GPS… y a viajar en moto, aunque esta vez de una forma distinta: sin pisar el asfalto.
Hemos querido volver a recopilar toda la información que hemos ido publicando en esta KTMLetter, así que a continuación volverás a encontrarlo todo, capítulo a capítulo.
Hace unos años, muy pocos sabían lo que era un GPS. Ahora, su uso se ha masificado y todo el mundo habla de él y lo usa de forma cotidiana… Muchas veces se usa mal, y, especialmente en la moto de campo. Por eso es muy importante conocer cómo funciona y qué es. Para empezar, el mejor resumen es el que se hacía en los manuales de navegación aérea, en los que se avisaba de que era un instrumento consultivo… pero secundario. Vamos, que había que fiarse de él, pero siempre como una especie de “segunda opinión”.
Vamos a dedicar varios capítulos en esta KTMLetter a hablar de GPS y de navegación, un concepto en boga heredado del Dakar pero que en realidad es tan antiguo como el hombre. ¿O es que no te has planteado nunca cómo hacían los Reyes Católicos para ir de una ciudad a otra sin carreteras, señales ni GPS?
Al hablar del GPS, lo primero es contarte cómo funciona, para que sepas la información que puede proporcionarte. Lo primero es saber que existe una red de satélites GPS en movimiento por unas órbitas conocidas y planeadas. Cada satélite tiene un nombre y una posición conocida en un momento concreto. Así que tu GPS recibe las señales de los satélites que están en su parte del cielo:
-Hola. Aquí el satélite XJ5 y para mí son las 14 horas 35 minutos y 22 segundos
Nuestro GPS capta ese mensaje y tiene muchísima información. Primero, porque sabe exactamente las coordenadas del cielo dónde tiene que estar el satélite XJ5 justo en ese instante. Y segundo, porque compara la hora que recibe en el mensaje con la que realmente es (tu GPS siempre maneja la hora real al segundo).
Esa es la clave: tu GPS resta la hora real de la hora que le ha llegado en el mensaje. ¿por qué no coinciden las dos horas? Lógicamente, porque el mensaje ha tardado en llegar. El satélite XJ5 lo envió a su hora… pero el GPS lo ha recibido un poco más tarde, justo el tiempo que ha tardado la onda en viajar. Así que el GPS realiza una cuenta digna de un colegial: velocidad (de la onda, magnitud conocida y más o menos estable) por tiempo (la diferencia entre la hora de emisión y la hora de recepción) igual a la distancia.
Así que, gracias al mensaje del satélite XJ5 y después de hacer la cuenta que te acabamos de explicar, tu GPS sabe que se encuentra a una distancia exacta de un punto (el que estaba el satélite). Con esa información, el GPS aún no sabe dónde estás porque si lo único que sabes es tu distancia a un punto en el espacio, tendrías una esfera completa de posibles puntos (los que equidistan del punto conocido del satélite usando como radio la distancia que sabemos). En realidad, no sería una esfera completa, ya que nuestro GPS intuye que estamos en algún punto de la tierra y no en el espacio. Es decir, como el satélite está en el espacio y sabe que nosotros estamos en la superficie de la tierra, las posibilidades se limitan a un círculo sobre nuestro planeta.
Ahora, si se repite el proceso tres veces, con tres satélites distintos, el GPS ya sabría exactamente dónde está, pues tendría tres círculos distintos que se cruzarían en un punto y nos ofrecería exactamente las coordenadas del lugar donde estamos.
Si nosotros estamos parados, tenemos las coordenadas del punto en que nos hallamos. Y si estamos a una cierta velocidad, por encima de unos 5 kilómetros por hora, el GPS logra recibir de los satélites la suficiente información como para determinar que estamos cambiando de punto. Y si sabe en qué punto estábamos en el momento uno y sabe en qué punto estamos en el momento dos, pues entonces el GPS conoce en qué dirección vamos y a qué velocidad.
Si además le hemos metido previamente las coordenadas del punto (waypoint) hacia el que queremos ir, el GPS ya sabe la dirección en la que nos movemos, el punto donde estamos y el punto hacia el que queremos ir. Así que el GPS resta la coordenada del destino de la coordenada de la posición actual y así sabe cuánto nos queda a destino. Y como sabe en qué dirección va nuestro movimiento, también sabe si el punto de destino está delante, detrás, a la izquierda o a la derecha… Así que nos puede pintar una flecha hacia donde debemos ir.
Como ves, el GPS necesita tecnología aeroespacial, pero luego la información te la da con unas simples sumas y multiplicaciones… Eso sí, repetidas a una enorme velocidad.
Si además el GPS tiene cargado un programa con las carreteras y las calles por las que se puede circular, pues entonces sabe interpretar (y esto es mucho más complejo) cuál es tu camino hacia la dirección que buscas dentro del laberinto de una ciudad.
Pero nosotros nos vamos a centrar en la navegación terrestre por campos y caminos y en cómo nos puede ayudar el GPS a realizar una fantástica excursión con nuestra KTM Adventure o nuestra KTM de enduro. El próximo mes nos adentraremos en la cuestión.
¿Qué GPS monto en mi KTM de Enduro o de trail?
Navegar en moto no está sólo reservado a los pilotos del Dakar. Con tu KTM de enduro o tu trail puedes también navegar por los caminos con ayuda de un mapa y un GPS. El mes pasado te explicamos en esta KTMLetter cómo funciona un GPS (Global Positioning System, Sistema de Posicionamiento Global) y este mes nos vamos a mojar y te vamos a recomendar dos aparatos concretos, según cuál sea tu KTM.
En el mercado existen docenas de modelos de varias marcas y la mayor parte de ellas ofrecen productos de calidad. Sin embargo, por experiencia propia y sin hacerle de menos a ninguna otra de las prestigiosas marcas, nosotros vamos a recomendarte Garmin y dos modelos concretos, el Foretrex 201 y el 276C.
El primero, el Foretrex 201, nació para llevarlo asido con un velero a la muñeca y jamás fue pensado o diseñado pensando en una moto de enduro… ¡Pero es perfecto! De hecho, puede reemplazar incluso al trip y convertirse en una especie de ligero y resistente ordenador de a bordo sin olvidarnos de lo imprescindible en una moto de enduro, que debe ser ligera, espartana y resistente.
El Garmin Foretrex 201 te puede costar apenas unos 160 euros y no necesita montaje ni instalación: el mismo velcro que incorpora de serie sirve para fijarlo directamente a la bomba del embrague (o la del freno) o al protector de la tija del manillar. En unos segundos lo tienes instalado y de esta forma, además, puedes desmontarlo también en unos segundos cuando aparques tu moto en la puerta de un bar, por ejemplo, para llevártelo en el bolsillo.
El Foretrex 201 es muy pequeño (es de los llamados de formato reloj), pero su pantalla es lo suficientemente grande para ofrecerte algunas pantallas configurables. Puedes ir en marcha con una pantalla de navegación que te ofrece dos campos de datos (velocidad y hora, por ejemplo) junto a una minibrújula digital en la que además tendrás la típica flecha del GPS que apuntará en marcha al waypoint que le hayas introducido anteriormente el aparato. También, si en ese momento no estás navegando, puedes optar por una pantalla configurable hasta con cuatro pantallas de datos (por ejemplo, velocidad, hora, cuentakilómetros desde el último reportaje y altímetro), como un ordenador o el mejor trip posible (con la exactitud de un GPS).
El modelo es waterproof y lo hemos testado en barro, caídas y todo tipo de situaciones adversas… y ¡funciona! Nunca se nos ha roto ni se nos ha bloqueado. Simplemente enganchado con el velcro es suficiente y dada su pequeña masa (78 gramos) no sufre de vibraciones ni necesita otro soporte. Almacena hasta 10.000 puntos de track o 500 waypoints y tiene una batería de litio recargable que te da autonomía sobrada para el día más duro (15 horas). Su limitación llega a la hora de cargar rutas desde el ordenador (tiene poca capacidad, carga rutas de sólo 125 waypoints o trackpoints) y la pantalla es monocromo y pequeña. Pero seguramente en una moto de enduro, donde el peso y el sitio es precioso, no puedes esperar nada más. Es simple, barato y te ayudará a no perderte y a reemplazar al trip si quieres, sin instalación, rápido, fiable y resistente. Incluso podrías montarlo en tu KTM de motocross para obtener parámetros como velocidad máxima, distancia, etcétera (para una de motocross te recomendamos el Forerunner 201, que almacena vueltas rápidas y tiene un coste similar).
Pero si en vez de una ligera EXC de enduro tienes una 990 Adventure, tu GPS puede ser el 276 C, por cierto el modelo que regalamos ahora en promoción a todo el que se compra una 990 Adventure nueva. Existe un modelo superior en Garmin, el 278, pero creemos que el 276 C ya es perfecto para navegar por caminos amplios y orientarte en carreteras y rutas de varios días.
En este caso ya necesitas un soporte (existen varios en el mercado: lo más simple es anclarlo a la barra central del manillar) y es importante que elijas uno que tenga unos anclajes con silent-blocks de goma, para que evita las vibraciones y, si es posible, que tenga cierre con llave.
El 276 C tiene una generosa pantalla en color completamente configurable que es perfecta para la navegación off road (te recomendamos que elijas el interface marino para tener la brújula virtual). Desde luego, su precio no es el del espartano Foretrex 201 y en este caso te obliga a invertir unos 575 euros, soporte aparte. Pero es el aparato perfecto para rutas de varios días (hasta 1.000 waypoints, pantalla de litio, posibilidad de navegación giro a giro y de cargar mapas, admite tarjeta de memoria…). Tiene incorporada una batería de litio para unas 10-12 horas, pero también lo puedes conectar a la batería de la moto y es permanente.
Lleva incorporado de series unos mapas básicos, que pueden ampliarse con otros de más detalle (de pago, claro). Pero tiene el equilibrio perfecto entre tamaño y prestaciones de pantalla (4,5 pulgas, TFT, daylight) y capacidades para los viajes off road y on road. Puedes convertirlo además en un auténtico ordenador de a bordo, porque te dará toda la información que necesites: parciales, velocidades, hora exacta actualizable por GPS, horarios de ocaso y amanecer, altitud, velocidad máxima, tiempo en marcha y parado, distancia total recorrida, promedios…
Otra opción, si tienes una Adventure, es navegar con una PDA conectada por bluetooth a un GPS. Eso aúna la potencia de un ordenador portátil con la nevagación del GPS. En nuestra opinión, una configuración así (PDA+GPS) es menos robusta y menos práctica que un GPS tipo el 276 C, pero también es verdad que si quieres viajar a Marruecos y llevar allí todos tus mapas, editar rutas sobre la marcha y además almacenar todos tus teléfonos y el resto de la información, es una opción no descartable la de la PDA.
Te hemos recomendado dos GPS que conocemos y que hemos probado durante años en nuestras excursiones con las KTM, pero volvemos a repetirte que ni Garmin es la única marca ni los dos modelos que te proponemos son los únicos válidos. Si tienes otro GPS, pruébalo. La verdad es que hoy en día todos suelen tener especificaciones de robustez y resistencia climática suficientes para que te los lleves a navegar por la montaña.
GPS: Trucos de viejo navegante
Trucos de viejo navegante
¡Por fin ha llegado el momento! Estamos sobre nuestra KTM y pulsamos dos botones: el de arranque de la moto y el que arranca el GPS. ¡Vamos a navegar! Después de que en los dos últimos meses te hemos contado cómo funcionan los GPS y cuáles son los óptimos para la moto de enduro y para la moto trail, ahora toca darte algunos consejos de navegación.
Lo ideal es combinar el GPS con un buen programa de navegación que en tu PC te ayude a configurar tu ruta o a interpretarla después. Eso lo aparcamos hasta el mes que viene, porque estábamos impacientes por subirnos a nuestra KTM y ver antes nosotros un cruce y una flecha en la pantalla del GPS. ¿Realmente es tan fácil navegar como seguir la flecha del GPS?
Esa es la primera pregunta y la respuesta más contundente y veraz es que no, claramente no. Ni siquiera en los sofisticados navegadores de los coches actuales hay que hacer caso a lo que nos diga la vocecita o la flecha del salpicadero sin tratar de interpretarlo. Los GPS y los navegadores son instrumentos utilísimos y que nos van a ayudar mucho. Pero si no hemos visto previamente un mapa y si no tomamos algunas precauciones, nuestro amigo puede convertirse en nuestro peor enemigo y meternos en el peor de los líos.
Para empezar: el GPS conoce direcciones, rumbos, distancias a destino… Pero no tiene ni idea de relieves, prohibiciones, orografía… No hay nada que sustituya a un buen mapa. Y vamos a ponerte u ejemplo claro: imagina dos pueblos alineados, uno al Norte y otro al Sur. Para ir del primero al segundo, si introducimos las coordenadas de ambos en el GPS, lo que nos aparecerá en la pantalla será una flecha con rumbo 180 grados (Sur-Sur) y la distancia en línea recta entre el centro de un pueblo y el otro. Pero, ¿qué sucede si hay un barranco o un río en medio? Pues que el GPS, que carece de esa información, nos lanzará directo al barranco o al río y nos meterá en un laberinto de pendientes, desniveles y problemas que tenemos que evitar. ¿Cómo? Bueno, pues por una parte con uno de los programas de navegación de los que te hablaremos el mes que viene. Por otra, cond os herramientas básicas: un mapa y el sentido común.
Desde luego que un mapa topográfico (lo más aconsejable en moto es la escala 1:50.000) siempre nos dará unas pistas buenísimas de dónde hay caminos y dónde no, y como a veces para ir de un pueblo a otro hay que desviarse previamente a un tercero.
Pero además es más que útil el sentido común y varios trucos de viejo navegante. Vamos a irte detallando algunos.
Para empezar, siempre hay que combinar la información del rumbo de la flecha con la información de la distancia que nos queda al punto que nos guía la flecha. Por ejemplo, si la flecha marca Norte pero nos quedan 0,1 Kms., pues la información es irrelevante: casi hemos alcanzado nuestro punto, así que en lugar del GPS hay que fijarse de lo que vemos delante (¡son 100 metros a destino!) y, además cuando estamos muy cerca del punto, la flecha del GPS puede volverse loca al perder exactitud. Ese es un error típico de principiante: llegar a un cruce, fijarse que la flecha apunta a la derecha, tomar ese camino… y luego ver como la flecha se vuelve loca. Había que haberse fijado antes en que nos marcaba apenas 10 metros a destino y, a esa distancia, la flecha ya no es fiable y se vuelve loca.
Sin embargo, si la flecha nos señala un punto hacia delante a 2 Kms, la información es 100% fiable. Y si nos la marca a 200 kilómetros, pues también es muy fiable… pero nos dará poca información, porque salvo que estemos en el mar, será extraño que podamos hacer 200 kilómetros en línea recta. Lo normal es que tengamos que ir haciendo zig zags entre cordilleras, valles, ríos, sembrados o lo que toque.
Hay muchos más trucos que da la experiencia. Por ejemplo, en zonas de alta montaña, el GPS tiene que pasar a un papel secundario. ¿Por qué? Porque los caminos de montaña van aferrados a las laderas o por las cuerdas de las cumbres, lo que hace que, a corto plazo, rara vez apuntan a donde queremos ir o a donde nos llevan. Es mucho más importante, cuando vamos a cruzar montañas, tratar de interpretar la orografía desde un lugar elevado. Ver si las montañas se abren o cierran, ver cómo pueden cruzarse los valles o donde están los desniveles. El GPS, en alta montaña, nos será útil para indicarnos la dirección final hacia la que vamos, pero hay que olvidarse de él en los cruces porque una buena pista de montaña está llena de “paellas” (curvas en forma de “U”) y de curvas. Así que, incluso por la pista buena, la flecha del GPS puede apuntar hacia delante o justo hacia nuestra espalda (en una curva en forma de “U” variamos 180 grados y lo de delante pasa a estar detrás). Lo mejor es mirar lejos y tratar de interpretar los caminos.
Otro consejo para cruzar campos de regadío: hay que buscar siempre el camino conductor. Normalmente, siempre hay un camino principal que va de un pueblo a otro, y del que salen desvíos para los tractores a uno y otro lado para llegar los sembrados. Estos ramales mueren siempre en un sembrado sin salida. Pero el camino conductor, el principal, siempre continúa. Hay que encontrarlo usando la lógica.
Otros consejos que mejorarán tu precisión: históricamente, los caminos salían junto a los cementerios. Cuando llegues a un pueblo, busca el cementerio y justo a su lado saldrá un camino (si la civilización no lo ha asfaltado). Otro truco: si quieres planear una ruta de muchos kilómetros, lo mejor es ir enlazando pueblo a pueblo, aunque no sea en línea recta. ¿Por qué? Pues porque hay muchos caminos sin salida, muchos con vallas y muchos caminos muertos. Pero normalmente el camino que va de un pueblo al de al lado suele estar operativo y reconocible.
Poco más por este mes, excepto responder a una pregunta que nos hacen a menudo: ¿Puede cruzarse España de punta a punta por caminos? La respuesta es obvia: ¡desde luego! Y es mucho menos difícil de lo que te crees. De hecho, en cuanto sales de las grandes ciudades, todo comienza a ser mucho más sencillo y desaparece el exceso de civilización, las vallas y los problemas. Y si te planteas si es posible o no viajar cientos de kilómetros por caminos, sólo tienes que pensar, por ejemplo, en los Reyes Católicos. ¿No cruzaban España de punta a punta por caminos? Y no tenían mapas tan precisos ni, desde luego, ese maravilloso GPS que tiene tu KTM y que, si lo usas como te decimos, puede ser tu mejor aliado.
Programas para preparar una ruta
En los últimos meses te hemos explicado cómo funciona un GPS, te hemos recomendado algunos modelos concretos para la moto y te hemos dado varios consejos de navegación que harán tu ruta mucho más fácil.
Este mes tenemos que centrarnos en los programas de navegación. Cuando vas en tu coche y tienes el navegador conectado, el Tom-Tom de turno es capaz de avisarte de si tienes que girar a la derecha o a la izquierda. En el campo, obviamente, eso no es posible porque nadie ha indexado los millones de caminos existentes como para que el navegador pueda configurarte la ruta… pero eso no quiere decir que no puedas llevar una ayuda parecida a la del Tom-Tom incluso en tus rutas por campo.
Para ello, lo primero que necesitas es un PC, un software de navegación y mapas digitalizados. Respecto al software, hay muchos que son realmente buenos. Ozi Explorer, del que te puedes descargar una versión demo en Internet (www.oziexplorer.com), es un clásico, el primer gran programa que hubo y probablemente el más universal en todo el mundo. Pero hay muchos más. Fugawi es ágil y potente. Y el llamado Compe está tomando fuerza, sobre todo por la opción que tiene de consultar mapas online. Te recomendamos uno de estos tres, mejor que los programas oficiales de grandes marcas como Garmin o Touratech.
Cada programa tiene diferencias, pero al final todos funcionan más o menos igual. Te permiten cargar un mapa en la pantalla del ordenador y, después de calibrarlo (es un proceso muy sencillo, hay que darle coordenadas a varios puntos conocidos de ese mapa para que el programa pueda calcular el resto), podemos preparar nuestra ruta. Será tan sencillo como hacer un click de ratón en cada uno de los puntos que configura nuestra ruta. El sistema es sencillo: subdividimos nuestra ruta en muchos puntos (cada cambio fuerte de rumbo, cada cruce…) y hacemos click en cada uno de ellos. Cada uno de esos “clicks” para a ser un waypoint, un punto de nuestra ruta. Cuando conectemos nuestro GPS al ordenador, todos esos waypoint se transferirán ordenados al GPS. A partir de ese momento, en la pantalla de nuestro GPS irán saliendo flechas que nos conducirán de un punto al siguiente, y así sucesivamente hasta terminar la ruta.
Parece mágico: nos sentamos en casa en el ordenador frente al mapa, diseñamos una ruta entre caminos, senderos e intersecciones, la marcamos con el ratón y se la pasamos al GPS. ¿Fácil? Bueno, no siempre, porque a veces lo que hemos visto en el mapa no se corresponde 100% con la realidad y puede haber un camino tapado por una valla, o un sendero que se ha perdido, o mil y una trampas. Pero todo funcionará correctamente en un 90%, y el resto quedará a nuestra intuición y capacidad de respuesta.
Si planeas un viaje largo (¿por qué no cruzarte entera la península de costa a costa con tu Adventure o tu moto de enduro con amigos?), te recomendamos que que tu ruta vaya enlanzando pueblo con pueblo. Eso te permitirá retomar la ruta rápidamente si te pierdes y también te será más fácil preguntar por un camino que no encuentras, buscar gasolina o solucionar un problema. Mejor ir de pueblo a pueblo porque además será más simple: normalmente los caminos conducen de un pueblo al de al lado.
Es importante también mencionarte las ortofotos. A la hora de trabajar con mapas digitalizados, lo mejor son los 1:50.000 y para consultar detalles concretos son útiles los 1:25.000. Pero también son útiles las ortofotos, que son fotos aéreas. Son como mapas… pero sacados de la realidad por una cámara montada en un avión. La ventaja es que son 100% reales: los caminos, los árboles, los ríos…. Nadie lo ha dibujado, luego no hay duda de que están ahí. Pero también tienen cosas en contra. Por ejemplo, un bosque puede tapar un sendero y no sabes si tiene salida o no, al contrario que en un mapa. Y los pueblos no tienen nombre en las ortofotos (salvo que alguien se haya entretenido en escribirlo), lo que a veces lo complica todo. Lo ideal es disponer de ambos ficheros y simultanearlos al hacer la ruta.
El programa de navegación también te ayudará en sentido contrario: una vez que has terminado tu excursión, si conectas tu GPS al ordenador, se descargaran los trackpoints (puntos de ruta grabados por el GPS mientras ibas en marcha) y te dibujará en el mapa la ruta que acabas de hacer. Verás por dónde has pasado, dónde te has perdido, podrás editar la ruta, grabarla para repetirla en el futuro o para enviársela a un amigo. Esto es especialmente útil porque un amigo puede enviarte una ruta y, después de cargarla en tu GPS, podrás hacer esa ruta aunque jamás hayas pasado por allí antes y no conozcas nada…
Navegar con road-book
La masificación del GPS lleva a la mayoría de los usuarios noveles a cometer errores a la hora de navegar. Como dijimos en el primer capítulo de esta serie, el GPS es utilísimo, pero debe ser el último eslabón. Es verdad que puede repetirse un track que nos haya pasado un amigo y a veces no necesitas nada más, pero, ¿qué ocurrirá si todo lo que tenemos y sabemos es el track y sala un problema?
Puede estar mal un punto, borrarse parte de la ruta o, simplemente, que una valla interrumpa nuestro track. Si no tenemos nada más… ¿Qué hacemos?
Lo ideal al preparar un ruta es mirar unos buenos mapas (escala 1:50.000) y saber dónde vamos y por dónde queremos pasar. Desde luego, no hay que olvidarse de consejos de navegación elemental. Por ejemplo, que el sol sale por el Este y se pone por el Oeste, luego si vamos en moto y es por la manaña, y nuestra sombra está a nuestra izquierda, eso quiere decir que vamos rumbo Norte (párate a pensarlo un momento y verás qué sencillo: viendo donde está la sombra de la moto sabrás siempre si vas N, S, E u O, y eso es fundamental para saber si navegas en círculo o avanzas).
La navegación tradicional se ha hecho siempre con road-book y todavía hoy gran parte de las rutas que puedes encontrar en una revista o bajarte de Internet contienen estos road-books. Lo primero, para ello, es instalar en tu moto un portaroadbooks. Te recomendamos uno eléctrico con botones junto al puño izquierdo, aunque si no te llega el presupuesto, los hay muy baratos manuales (pero entonces es importante que te detengas de cuando en cuando para sacar la mano del manillar y girar el rodillo).
Lo primero que hay que decir de los roadbooks es que hay que saber quién los ha hecho, si un profesional, un amigo aficionado… Si el roadbook está hecho por alguien que sabe, nos enteraremos rápidamente porque puede faltar en él un cruce secundario, pero jamás faltará un elemento no perecedero (una vía de tren, una casa…). No hay ningún roadbook, nunca, que nos coincida al 100% y eso es importante saberlo. Hay múltiples motivos: el calibrado del trip (el nuestro y el del que ha hecho el rroad-book), los cambios en la Naturaleza (naturales o artificiales), los errores humanos (casi siempre son del navegante, aunque éste tienda a pensar que “el roadbook no me coincide y está mal”).
Es fácil que entre cientos de viñetas haya algún error. Y también es frecuente que falten cruces o indicaciones… siempre que no sean importantes. Navegando por España a veces hay docenas de cruces… pero mientras tengamos que seguir la pista principal o el camino recto, a veces no nos los pintarán todos. La regla de oro es usar el sentido común: normalmente los road-books usan caminos principales (que son los que realmente van de un pueblo a otro) así que salvo indicación en contra hay que guiarse del instinto y seguir la pista principal.
Es bueno tener dos trips, para llevar en uno de ellos el acumulado y en otro el parcial. Si no es posible, tendremos que conformarnos con uno de ellos. Lo mejor es llevar el total, para no perdernos de viñeta, siempre y cuando lo podamos ir corrigiendo (porque el error se va acumulando). Si nuestro trip no puede irse “corrigiendo” sobre la marcha, entonces tenemos que usar el parcial para poder anular el error en cada punto.
Otra regla básica es tener paciencia. En todas las rutas habrá varios momentos en los que no sabremos si vamos bien o mal. Cuando lleguen las dudas, lo ideal es aguantar un poco y seguir por la pista principal aunque no nos coincida el road-book. A veces, después de dos cruces que no esperábamos, acabamos encontrando una viñeta reconocible. Esto es bastante importante: podemos habernos saltado o puede no venir en el road-book un cruce “standard” (en aspa, en Y, etc.). Pero es casi imposible que un cruce de esos de cinco caminos confluyendo, con una casa en una lado y un carro viejo abandonado en el otro no aparezca en el road-book. Así que, si no nos han coincidido dos cruces “standard”, el consejo es seguir hacia delante despacio, fijándonos muy bien en los cruces que hacemos para no perdernos si hay que volver atrás, a ver si en acaba coincidiendo el siguiente cruce. Pero si llegamos a un cruce de esos “con personalidad” o con elementos no perecederos, y no viene en el roadbook, entonces vamos mal y claramente hay que volver atrás, hasta el último punto conocido.
Varios trucos más. El primero, nunca tener pereza de volver atrás si nos hemos perdido. Siempre hay la tentación de seguir, de atajar hacia la ruta que creemos que es buena… y acabaremos absolutamente perdidos. Al volver atrás hay que llegar siempre a un punto sin confusión posible (nunca hasta un cruce en Y en o en X, de los que hay miles que pueden confundirse unos con otros), y a partir de ahí volver a navegar muy despacio, identificando cada elemento. Muchas veces veremos que, en nuestra primera pasada, nos hemos despistado y hay algo que no hemos visto. En caso de pérdida total, hay que girar el rollo del roadbook hacia delante y hacia atrás hasta encontrar un punto localizable (un pueblo, un cruce de carretera, una vía del tren, un río…) y acudir hasta él. Ahí podemos recalar el trip y reanudar la ruta.
Lo más importante, con diferencia: si tienes dudas sobre si vas bien, jamás te tires por una bajada por la que no puedas dar la vuelta y subir. Lo más importante siempre es que no caigas en ninguna trampa, natural (un sendero empinado hasta un río que no se pueda vadear) o artificial (unas obras que hayan dejado tan removido el terreno que en lugar de barro haya “arenas movedizas”). Lleva siempre el móvil contigo, unos buenos mapas, un GPS (por supuesto) y no viajes solo. En medio de la nada, una caída o una avería si vas solo la puedes pagar cara.
|
|
|
 |  |
|
|
|
|