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| 14.05.2008 |
| NW31 - Editorial de Mayo |
| En moto siempre vamos solos |
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En la moto, siempre hemos estado solos. Viajamos por carreteras diseñadas y señalizadas para los coches, pasamos frío, nos mojamos cuando llueve, no tenemos más maletero que un top case en el mejor de los casos y si llega la caída, nuestro cuerpo es la carrocería y el airbag…
No hay ninguna razón objetiva para comprarse una moto. Excepto aquellos que adquieren un scooter para llegar antes a trabajar en una gran ciudad, no hay ninguna razón inteligente para adquirir una. ¿Por qué entonces nos la compramos? Es un acto pasional, llegado de las emociones, de sensaciones que no se pueden razonar ni transmitir. ¿Cómo explicar al conductor del coche esa sensación de oler el aire bajo el casco, de pelear contra el viento de cara, de libertad, de independencia, de “descapotable”, de diversión, de adrenalina…?
Nunca nos han entendido, pero llegados al Siglo XXI, en España estamos viviendo la mejor época de la historia de la moto. Durante los últimos años, tanto a nivel deportivo como a nivel comercial, en nuestro país ha habido un boom que lleva a muchos a hablar de un parque de cuatro y hasta cinco millones de motos. Es decir, que aunque no pueda explicarse con argumentos racionales, las emociones de la moto han contagiado a gran parte del país.
Después de tantos años sintiéndonos solos, resultaba una bocanada de moral este momento de masificación de la moto. Como empezábamos a ser muchos, estábamos empezando a dejar de ser los malos de la película (¡ya empezamos a ser muchos votos, y eso es fundamental!) .
Para remate, llega la normativa ecológica de las emisiones de CO2. Por si no lo sabes, existe una ley reciente que reduce el impuesto de matriculación a aquellos vehículos más ecológicos. Si hablamos de vehículos, hablamos de “todos” los vehículos. Y como la moto, tan denostada y atacada, es más ecológica que el coche, ha tenido como premio de esa ley que la práctica totalidad de los modelos de motos tienen ahora un descuento en el impuesto de matriculación (incluso puede llegar a cero en algunos casos). O sea, que han bajado los precios y ahora puedes cambiar de moto por mucho menos gracias a que tu moto contamina menos.
Pero claro, la moto es una diana perfecta. Y ahora estamos teniendo que leer artículos de periódicos y escuchando rumores de que pronto la Administración gravará a la moto con algún tipo de impuesto, como aquel que existía antes llamado “impuesto de lujo” (¿es un lujo tener una moto de 10.000 euros o lo es tener un coche de 30.000?).
En el seno de la asociación de fabricantes, ANESDOR, estamos muy preocupados con este nuevo ataque que se nos anuncia contra la moto. Si se consuma tenemos claro que, desde un colectivo que por fin empieza a estar unido, existirá una respuesta contundente. Estamos cansados de que sólo se piense siempre en los coches y que, cada vez que se nos tiene en cuenta, es para acusarnos de siniestralidad, para endurecernos las leyes (ahora nos quieren subir la edad mínima del ciclomotor) o para subirnos los impuestos.
No quiero despedir este editorial sin acordarme de Isidre Esteve y Wings for Life. Como leerás en esta misma KTMLetter, la causa que lidera Isidre en España ha recibido nuevos impulsos y nuevas esperanzas. Esta es una carrera que sin duda merece la pena y que Isidre también ganará.
César Rojo
Director General de KTM España
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